San Teófilo de Antioquía

Primeros Cristianos

NACIO:

  • Se desconoce su fecha de nacimiento 

 

MINISTERIO:

  • Obispo de Antioquía (El 6th Papa después de San Pedro)
  • Sólo se conservan tres libros escritos aproximadamente en el 180 d.C. (A Autólico) que son una apología en defensa de los cristianos que seguían sufriendo en las persecuciones.  
  • Teófilo le escribió a aquellos que eran cu​​ltos y que reconocían que dentro del cristianismo había otros hombres cultos pero que aun así la doctrina de Cristo les parecía demasiado simple para creerla. 
  • Uno de sus escritos hacia ateos fue: “Comenzad por curar los ojos de vuestra alma cambiando de conducta y entonces veréis más claras las cosas invisibles. Vuestra estupidez, como en otros tiempos la mía, disminuirá entonces y Dios os dará la misma gracia que me concedió a mí: la de revelarse a vosotros”. 

 

MUERTE:

  • Murió alrededor del año 180 D.C. 

“Y si quieres, lee tú también con interés las Escrituras de los profetas y ellas te guiarán con más claridad para escapar a los eternos castigos y alcanzar los bienes eternos de Dios. Porque El, que nos ha dado la boca para hablar y formó el oído para oír e hizo los ojos para ver, lo examinará todo y juzgará con justicia, dando a cada uno según sus méritos. A los que, conforme a paciencia, buscan la incorrupción por las buenas obras, les hará gracia de la vida eterna, de alegría, paz, descanso y muchedumbre de bienes…” (Teófilo de Antioquía, Autólico I,14    Ibid pág. 781)

  • Yo honraré al emperador, pero no lo adoraré; rezaré, sin embargo, por él. Yo adoro al Dios verdadero y único por quien sé que el soberano fue hecho. Y entonces podrías preguntarme: ¿Y por qué, pues, no adoras al emperador? El emperador, por su naturaleza, debe ser honrado con legítima deferencia, no adorado. El no es Dios, sino un hombre al quien Dios ha puesto no para que sea adorado, sino para que ejerza la justicia en la tierra. El gobierno del Estado le ha sido confiado de algún modo por Dios. Y así como el emperador no puede tolerar que su título sea llevado por cuantos le están subordinados –nadie, en efecto, puede ser llamado emperador-, de la misma manera nadie puede ser adorado excepto Dios. El soberano por lo tanto debe ser honrado con sentimientos de reverencia; hay que prestarle obediencia y rezar por él. Así se cumple la voluntad de Dios. (SAN TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, Libros a Autólico 2, 24-27)
  • Por mi parte, confieso que soy cristiano, y llevo este nombre, grato a Dios, con la esperanza de ser útil para el mismo Dios. (…)

 

  • Pues si tú me dices: «Muéstrame a tu Dios», yo te replicaría: «Muéstrame tú a tu hombre, y yo te mostraré a mi Dios». Muéstrame, en efecto, unos ojos de tu alma que vean y unos oídos de tu corazón que oigan. Porque a la manera que quienes ven con los ojos del cuerpo, por ellos perciben las cosas de la vida y de la tierra, y disciernen juntamente sus diferencias, por ejemplo, entre la luz y la obscuridad, entre lo blanco y lo negro, entre la mala o buena figura, entre lo que tiene ritmo y medida y lo que no lo tiene, entre lo desmesurado y lo truncado; y lo mismo se puede decir respecto a los oídos: sonidos agudos, bajos y suaves; tal sucede con los oídos del corazón y los ojos del alma en cuanto a su poder de ver a Dios. (SAN TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, Primer discurso a Autólico, I, 1, 2)

 

  • Mas tú no crees que los muertos resuciten. Cuando suceda, tendrás que creerlo, quieras o no quieras, y tu fe se contará entonces como infidelidad, si no crees ahora. Mas, ¿por qué no crees? ¿O es que no sabes que la fe va delante de todas las cosas? Pues, ¿qué labrador puede cosechar, si primero no confía la semilla a la tierra? ¿O quién puede atravesar el mar, si primero no se confía a la embarcación y al piloto? ¿Qué enfermo puede curarse, si primero no se confía al médico? ¿Qué arte o ciencia puede nadie aprender, si primero no se entrega y confía al maestro? Si, pues, el labrador cree en la tierra, el navegante en el navío, el enfermo en el médico, ¿tú no quieres confiarte a ti mismo a Dios, de quien tan grandes prendas has recibido? La primera es haberte sacado de la nada al ser. Porque si hubo momento en que ni tu padre ni tu madre existían, mucho menos existías tú. Y te plasmó de una sustancia húmeda y pequeña y de una gota mínima que tampoco existía antes, y finalmente te introdujo en este mundo. (SAN TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, Primer libro a Autólico, 5-8)
  • La luz debe estar bien alta para que ilumine a los demás; no debajo del celemín, es decir, de la gula, ni debajo de la cama, o del ocio, porque nadie que se entregue a la gula y al ocio puede ser luz para los demás. (SAN TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, Primer discurso a Autólico, 2, 9)

 

  • Cualquiera que se encuentre fiel y prudente, presida la familia del Señor para darle la medida de trigo en todo tiempo, ya por medio de la predicación con la que el alma se alimenta, ya por medio del buen ejemplo, por el que la vida se endereza. (SAN TEOFILO DE ANTIOQUÍA, Primer discurso a Autólico, 6, 18)
  • Conviene mucho que el favorecido tenga agradecimiento y dé las gracias, aunque el bienhechor no tenga necesidad de ello.   (SAN TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, Libro a Autólico, I, 2, 7)
  • Teófilo de Antioquía, Autólico

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