San Padre Pío de Pietrelcina

Santos

DATOS

  • Nombre: Francisco Forgione
  • Nació en el sector más pobre de Pietrelcina, Italia en una pequeña aldea el 25 de Mayo de 1887
  • Su familia era muy humilde y religiosa
  • Sus padres Horacio Forgione y Maria Giuseppa de Nunzio Forgione eran agricultores.
  • Francisco fue pobre pero más adelante dijo que nunca careció de nada.
  • Desde chico asistió a la iglesia de Santa Maria de los Ángeles donde lo bautizaron, hizo su primera comunión, y su confirmación y a los 5 años de edad tuvo una experiencia espiritual con Jesús donde le promete ser un fiel seguidor suyo. 
  • Desde la niñez y durante toda su vida tuvo experiencias espirituales con la Virgen Maria, su ángel guardián, y Jesus. También experimentaba torturas de demonios. 
  • Cuando era niño estuvo apunto de morir de Tifoidea. 
  • Su fe se fortaleció cuando fue testigo de un milagro de una madre que llevó al altar a su hijo deforme de sus brazos, la madre en llanto rogó por un milagro a Dios por medio de la intercesión de San Peregrino. De pronto el niño quedó sano frente al altar, esto incrementó la fe y confianza de Francisco en el poder de Dios a través de los santos. 
  • Desde muy joven vivió la disciplina, mientras los niños jugaban él prefería estudiar por las tardes y noches, ya que valoraba el esfuerzo de sus padres por darle una educación.
  • Cuando compartió su deseo de ser religioso a su familia, su padre emigró a Estados Unidos y a Jamaica buscando solvencia económica y la educación para Francisco. 

 

MINISTERIO

  • Entró en la orden de los Capuchinos a los 15 años de edad. 
  • Profesó como Franciscano el 22 de Enero de 1904
  • Tomó por nombre religioso, Fray Pío de Pietrelcina en honor a San Pío V.
  • Fue ordenado como sacerdote el 10 de Agosto de 1910
  • En una ocasión se alimentó únicamente de la Eucaristía por 20 días y aunque débil físicamente se presentaba a clases con alegría. 
  • La vida del Padre Pío está llena de acontecimientos extraordinarios que fueron presenciados por muchos testigos.
  • Sin embargo, toda su vida religiosa fue marcada por el sufrimiento y la persecución por el público y la misma iglesia. 
  • Solía decir acerca de su sufrimiento: “El sufrimiento es mi pan de cada día. Sufro cuando no sufro. Las cruces son las joyas del Esposo, y de ellas soy celoso. ¡Ay de aquel que quiera meterse entre las cruces y yo!”.
  • Fue un famoso confesor: pasaba hasta 16 horas diarias en el confesionario. Algunos tenían que esperar 2 semanas para confesarse con él porque los fieles afirmaban que Dios les hacía ver por medio de este sencillo sacerdote la verdad del Evangelio. 
  • Enseño a vivir un amor radical al corazón de Jesus y a su iglesia. 
  • Su vida era de oración, sacrificio y pobreza. 
  • Centró su vida en torno a la Eucaristía
  • Sus misas conmovian a los fieles por su profunda devoción. 
  • Tenía una ferviente devoción por la Virgen Maria. 

 

MUERTE

  • Murió el 23 de Septiembre de 1968
  • Los funerales del Padre Pío fueron impresionantes.
  • Se tuvo que esperar cuatro días para que las multitudes pasarán a despedirlo. 
  • Se calcula que más de 100 mil personas participaron del entierro.
  • Fue Beatificado por el Papa Juan Pablo II el 2 de Mayo de 1999
  • Fue Canonizado por el Papa Juan Pablo II el 16 de Junio del 2002

 

Mas sobre el Padre Pío

  • El 20 de septiembre de 1918 tuvo una experiencia espiritual muy fuerte durante la Misa que lo tiró al suelo y cuando volvió en sí tenía las manos, pies y el costado heridos. 

 

  • Los estigmas del Padre Pío eran heridas profundas en el centro de las manos, de los pies y el costado izquierdo. Tenía manos y pies literalmente traspasados y le salía sangre viva de ambos lados, haciendo del Padre Pío el primer sacerdote estigmatizado en la historia de la Iglesia (San Francisco Asís no era sacerdote).

 

  • Rápidamente mandaron a examinar las heridas con el Profesor Romanelli, médico y director de un prestigioso hospital quien concluyó que era un fenómeno sobrenatural. 

 

  • Después lo mandaron con otro especialista, el profesor Jorge Festa quien concluyó que las heridas del Padre Pío no tenían explicación. 

 

  • Sin embargo, el Vaticano intervino en las investigaciones y mando al que en aquel entonces era una gran celebridad en materia de psicología experimental, el Padre Agustín Gimelli, franciscano, doctor en medicina, fundador de la Universidad Católica de Milán y gran amigo del Papa Pío XI.

 

  • El Padre Gimelli se presentó sin una orden escrita para examinar al Padre Pío y el Padre Pío se rehusó a mostrarle los Estigmas. El Padre Gimelli concluyó que los estigmas eran falsos, de naturaleza neurótica y publicó un artículo en una revista muy popular. 

 

  • El Vaticano se basó en esta conclusión para prohibirle al Padre Pio ejercer su sacerdocio, le prohibieron celebrar la Misa, hablar con sus hijos espirituales y discipular a otros. Así vivió por 10 años (1923 a 1933)  aislado del mundo exterior. 

 

  • Los médicos no pudieron hacer cicatrizar sus llagas y tampoco supieron dar explicación de ellas. 

 

  • Los médicos calcularon que perdía 1 copa de sangre diariamente, pero sus llagas nunca se infectaron. 

 

  • El viernes 20 de septiembre de 1968, cumplía 50 años con las llagas (Estigmas) ese día durante la Misa sus llagas desaparecieron sin dejar ningún rastro. 

 

  • Con esto se confirmó el origen sobrenatural de sus llagas (Estigmas).

 

La palabra ESTIGMA viene del griego y significa “marca” o “señal en el cuerpo”, y era el resultado del sello de un hierro candente con el cual marcaban a los esclavos. En sentido médico, estigma quiere decir una mancha enrojecida sobre la piel, que es causada porque la sangre sale de los vasos por una fuerte influencia nerviosa, pero nunca llega a ser perforación. En cambio los estigmas que han tenido los místicos son lesiones reales de la piel y de los tejidos, llagas verdaderas como, en este caso, las que describieron los doctores Romanelli y Festa.

  • A raíz de la Segunda Guerra Mundial, el mismo Padre fundó los “Grupos de Oración del Padre Pío”. 

 

  • Los Grupos se multiplicaron por toda Italia y el mundo. 

 

  • Cuando el Padre Pío murió había 726 grupos y contaban con 68,000 miembros, y en marzo de 1976 pasaron a ser 1,400 grupos con más de 150,000 miembros. 

 

  • “Yo invito a las almas a orar y esto ciertamente fastidia a Satanás. Siempre recomiendo a los Grupos la vida cristiana, las buenas obras y, especialmente, la obediencia a la Santa Iglesia”.
  • El 5 de mayo de 1956 inaugura un hospital “su obra más grande aquí en la tierra” llamado “Casa Alivio del Sufrimiento”. 

 

  • La finalidad del hospital era curar al enfermo tanto espiritual como físicamente: la fe y la ciencia, la mística y la medicina, todos de acuerdo para auxiliar la persona entera del enfermo: cuerpo y alma.

 

  • Desde 1959 periódicos y seminarios empezaron a publicar artículos y reportajes calumniadores acerca de Padre Pío y el hospital.

 

  • Para quitarle los donativos que recibía para el hospital, publicaron documentación falsa y colocaron micrófonos en su confesionario para sorprenderlo en error. 

 

  • Algunas oficinas de la Curia Romana condujeron investigaciones, le quitaron la administración de la “Casa Alivio del Sufrimiento” y sus Grupos de Oración fueron dejados en el abandono.

 

  • A los fieles se les recomendó no asistir a sus Misas ni confesarse con él. 

 

  • El Padre Pío sufrió mucho a causa de esta última persecución que duró hasta su muerte, pero su fidelidad y amor intenso hacia la Santa Madre Iglesia fue firme y constante.

 

  • En medio del dolor que este sufrimiento le causaba, solía decir: “Dulce es la mano de la Iglesia también cuando golpea, porque es la mano de una madre”.
  • "Solo quiero ser un fraile que reza..."

 

  • “Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón...” 

 

  • “La sociedad de hoy no reza, por eso se está desmoronando.”

 

  • “La oración es la mejor arma que poseemos, la llave que abre el corazón de Dios.”

 

  • “Sería más fácil para el mundo existir sin el sol que sin la Santa Misa.”

 

  • “Mil años de disfrutar de la gloria humana no valen ni una hora en dulce comunión con Jesús en el Santísimo Sacramento.”

 

  • “En la vida espiritual, el que no avanza retrocede. Sucede como con un barco que siempre debe seguir adelante. Si se detiene, el viento lo devolverá.”

 

  • “Debes hablar a Jesús también con el corazón, además de los labios; de hecho, en ciertos casos debes hablar con Él solo con el corazón.”

 

  •  “Siempre debemos tener coraje, y si nos llega alguna languidez espiritual, corramos a los pies de Jesús en el Santísimo Sacramento y ubiquémonos en medio de los perfumes celestiales, y sin duda recuperaremos nuestra fuerza.”

 

  • “¿Hace algún tiempo que no amas al Señor? ¿No lo amas ahora? ¿No anhelas amarlo para siempre? Por lo tanto, ¡no temas! Aún admitiendo que has cometido todos los pecados de este mundo, Jesús te repite: “¡Muchos pecados te son perdonados porque has amado mucho!”.”

 

  • “No te preocupes por las cosas que generan preocupación, desorden y ansiedad. Una sola cosa es necesaria: Elevar tu espíritu y amar a Dios.”

 

  • “Donde no hay obediencia, no hay virtud; no hay bondad ni amor. Y donde no hay amor, no hay Dios. Sin Dios, no podemos alcanzar el Cielo. Estas virtudes forman una escalera; si falta un paso, nos caemos.”

 

  • “Los mejores medios para protegerte de la tentación son los siguientes: cuida tus sentidos para salvarlos de la tentación peligrosa, evita la vanidad, no dejes que tu corazón se exalte, convéncete del mal de la complacencia, huye del odio, reza cuando sea posible. Si el alma supiera el mérito que uno adquiere en las tentaciones sufridas en la paciencia y conquistado, estaría tentado a decir: Señor, envíame tentaciones.”

 

  • “Es necesario proteger todos tus sentidos, especialmente tus ojos: son los medios por los cuales toda la fascinación y el encanto de la belleza y la voluptuosidad entran en el corazón. Cuando la moda, como en nuestro tiempo, es hacia la provocación y expone lo que antes era incorrecto pensar, se debe tener precaución y autocontrol. Siempre que sea necesario, debes mirar sin ver y ver sin pensarlo.”

 

  • “Debes recordar que tienes en el Cielo no solo un Padre sino también una Madre. Entonces recurramos a María. Ella es toda dulzura, misericordia, bondad y amor para nosotros porque es nuestra Madre.”

El Padre Pio era muy conocido por el Don que Dios le había dado para la confesión. Para con los curiosos, los hipócritas y los mentirosos, el P. Pío era severo, muy severo. No así para con los pecadores arrepentidos. 

 

Un día llegó a San Giovanni Rotondo la riquísima señora Luisa Vairo movida por pura curiosidad. Al llegar a la Iglesia, donde confesaba el Padre Pío, sintió una grandísima angustia por sus pecados, que estalló en llanto, sin preocuparse de los presentes. Nadie pudo consolarla. Se le avisó al Padre Pío, quien se le acercó, diciéndole:

 

-Tranquilícese, hija. La misericordia de Dios no tiene límites y la sangre de Jesús lava todos los pecados del mundo.

 

-Quiero confesarme, Padre. -Dijo la señora sorprendida de que una hora antes se había burlado de una tal propuesta.

 

-Primero cálmese, le contestó el Padre; vuelva mañana.

 

La señora pasó toda la noche trayendo a la mente todos los pecados de su vida. ¡No se confesaba desde su infancia! 

 

Al día siguiente, delante del Padre Pío, no pudo decir una sola palabra. Sentía un nudo en la garganta que le impedía confesarse. 

 

Viéndole así, el Padre Pío le presentó la lista de todos sus pecados, a los cuales ella contestaba simplemente con un 'sí'. 

 

Cuando pareció terminar, el Padre le preguntó: -¿No te acuerdas más? La señora se sintió profundamente turbada, y calló. El Padre Pío la miró y esperó la respuesta. Finalmente ella contestó:

 

-Me acuso también de esto... Y confesó el más grande de sus pecados.

 

-¡Bendito sea Dios! -exclamó alegremente el Padre Pío- ¡Era esto lo que yo esperaba!

 

Una vez convertida, la señora Vairo siguió el ejemplo de los grandes penitentes. Una mañana de invierno, ella decidió ir a la iglesia descalza. Hacía mucho frío y estaba lloviendo. El camino era lodoso y con abundante grava que cortaba los pies. Empapada de la lluvia y con los pies ensangrentados, llegó a la puerta de la iglesia y en vez de entrar se desmayó. Al despertar vió al Padre Pío que le dijo: "hija mía, también en la santa penitencia es necesario no pasarse".

 

Luego, tocándola suavemente en la espalda, le dijo: "Afortunadamente esta agua no moja..." Grande fue la sorpresa de todos los presentes al ver que de pronto, los vestidos de la señora quedaron secos.

 

Este gran testimonio se hizo muy conocido y fue escrito en “Los Milagros del P. Pío”, P. Luis Butera V.  (Producciones Humanas, A.C.), pg. 84.



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