San Cipriano de Cartago

Primeros Cristianos

NACIMIENTO

    • Nació alrededor del año 200 D.C. 

 

MINISTERIO

    • Se convirtió al Cristianismo de adulto
    • Teólogo Africano 
    • Elegido como obispo de Cartago en el 248 D.C. 
    • Aún se conservan varios escritos de él: 12 opúsculos, 81 cartas.
    • Sobre su vida se conserva Vita Cypriani, (un conjunto de manuscritos atribuidos a su diácono Poncio
    • Durante su vida se enfrentó a dos conflictos importantes
    • El primer problema fue que personas que ofrecían sacrificios a ídolos, les solicitaban a los confesores certificados que declaraban que los hacían partícipes de sus méritos, a lo cual Cipriano se negó. 
    • El segundo problema fue que Cipriano no quería reconocer el bautismo de los herejes como válido, mientras que el Papa sí. En el protestantismo se argumenta que si Cipriano hubiera reconocido la primacía de Pedro en el Papa, Cipriano hubiera cedido inmediatamente.  Sin embargo, Cipriano sabía que entre su opinión y la del Papa, la del Papa sería más fuerte a la luz de la Iglesia porque reconocía su primacía. 
    • Durante la persecución de Valeriano, Cipriano y el Papa sufrieron el martirio. Al final la postura del Papa prevaleció. 

 

MUERTE

  • Fue martirizado en el 258 D.C. 
  • Sobre su muerte se conservan las Acta proconsularis Cypriani, basada en documentos oficiales. 
  • Cipriano en el tratado De Ecclesiae unitate (La unidad de la Iglesia), se dirige a los confesores romanos cuando se oponían junto con Novaciano contra el Papa Cornelio. 

“El Señor habla a San Pedro y le dice: “Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella…”  Y aunque a todos los apóstoles confiere igual potestad después de su resurrección y les dice: “Así como me envió el Padre, también  os envío a vosotros. Recibid el Espíritu Santo. Si a alguno perdonareis los pecados, le serán perdonados; si alguno se los retuviereis, le serán retenidos”, sin embargo, para manifestar la unidad estableció una cátedra, y con su autoridad dispuso que el origen de esta unidad empezase por unoCierto que lo mismo eran los demás Apóstoles que Pedro, adornados con la misma participación de honor y potestad, pero el principio dimana de la unidad. A Pedro se le da el primado, para que se manifieste que es una la Iglesia de CristoEl que no tiene esta unidad de la Iglesia ¿cree tener fe?.. El que se opone y resiste a la Iglesia, ¿Tiene la confianza de encontrarse dentro de la Iglesia?…El episcopado es uno solo, cuya parte es poseída por cada uno in solidum. La Iglesia también es una, la cual se extiende con su prodigiosa fecundidad en la multitud, a la manera que son muchos los rayos del sol, y un solo sol, y muchos los ramos de un árbol, pero uno solo el tronco fundado en firme raíz, y cuando varios arroyos proceden de un mismo manantial, aunque se haya aumentado su número con la abundancia de agua, se conserva la unidad de su origen. Separa un rayo del cuerpo del sol: la unidad no admite la división de la luz, corta un ramo del árbol: este ramo no podrá vegetar, ataja la comunicación del arroyo con el manantial y se secará. Así también la Iglesia, iluminada con la luz del Señor, extiende sus rayos por todo el orbe; pero una sola es la luz que se derrama por todas partes, sin separarse la unidad del cuerpo; con su fecundidad y lozanía extiende sus ramos por toda la tierra, dilata largamente sus abundantes corrientes, pero una es la cabeza, uno el origen y una la madre, abundante en resultados de fecundidad. De su parto nacemos, con su leche nos alimentamos y con su espíritu somos animados" (trad. Caminero 4,404-5). (1) 

  • Durante la Persecución de Decio (250 D.C.) San Cipriano se escondió pero mandó una carta a Roma para rendir cuentas de su actitud y dejándoles saber que sigue en obediencia, reconociendo la autoridad del Papa. 

He creído necesario escribiros esta carta para darles cuenta de mi conducta, de mi conformidad de la disciplina y de mi celo…”Pero aunque ausente en el cuerpo, he estado presente en espíritu…” (Epist. 20).

  • Unos herejes tenían un conflicto con San Cipriano y acudieron al Papa por medio de cartas para que se pusiera de su lado. San Cipriano escribe con asombro que a pesar que los herejes nombraron a su propio Obispo, consideran la autoridad del Papa Católico más importante.  

“Ellos no tuvieron bastante con apartarse del Evangelio, con arrancar a los herejes la esperanza del perdón y la penitencia, con apartar de todo sentimiento y fruto de penitencia a los enredados en robos, o manchados con adulterios, o contaminados con el funesto contagio de los sacrificios, de suerte que éstos ya no ruegan a Dios ni confiesan sus pecados en la Iglesia; no se contentaron con constituir fuera de la Iglesia y contra la Iglesia un conventículo de facción corrompida, al que pudieran acogerse la caterva de los que tienen mala conciencia y no quieren ni rogar a Dios ni hacer penitencia. Después de todo esto, todavía, habiéndose dado un falso obispo, creación de los herejes, han tenido la audacia de hacerse a la vela y de llevar cartas de parte de los cismáticos y profanos a la cátedra de Pedro, a la Iglesia principal de la que brotó la unidad del sacerdocio; y ni siquiera pensaron que aquellos son los mismos romanos cuya fe alabó el Apóstol cuando les predicó, a los que no debería tener acceso la perfidia. ¿Por qué fueron allá a anunciar que había sido creado un pseudo-obispo contra los obispos? Porque, o se sienten satisfechos de lo que hicieron y con ello perseveran en su crimen, o se arrepienten y se retractan y ya saben adónde han de volver. Porque fue establecido por todos nosotros que es cosa a la vez razonable y justa que la causa de cada uno se trate allí donde se cometió el crimen y que cada uno de los pastores tenga adscrita una porción de la grey, que cada uno ha de regir y gobernar dando cuenta de sus actos al Señor. Por tanto, los que son nuestros súbditos, no han de andar de acá para allá, ni han de lacerar la coherente concordia de los obispos con su audacia astuta y engañosa, sino que han de defender su causa allí donde pueda haber acusadores y testigos de su crimen. A no ser que se crea que la autoridad de los obispos establecidos en África es demasiado pequeña para esos pocos desesperados y pervertidos”. [San Cipriano Epist 59, 14. Sobre la legitimidad de la apelación a Roma]

  • San Cipriano denuncia a Basilides por haber engañado al Papa Esteban, quien no sabía los pecados cometidos por Basilides y ha base de engaños de parte de Basilides, el Papa Esteban (Con su autoridad) le regreso su posición de Obispado. 

"Con toda diligencia hay que guardar la tradición divina y las prácticas apostólicas, y hay que atenerse a lo que se hace entre nosotros que es lo que se hace casi en todas las provincias del mundo, a saber, que para hacer una ordenación bien hecha, los obispos más próximos de la misma provincia se reúnan con el pueblo al frente del cual ha de estar el obispo ordenando, y éste se elija en presencia del pueblo, ya que éste conoce muy bien la vida de cada uno y ha podido observar por la convivencia el proceder de sus actos. Así vemos que se hizo también entre vosotros en la ordenación de nuestro colega Sabino: se le confirió el episcopado y se le impusieron las manos para que sustituyera a Basilides por el sufragio de toda la comunidad de hermanos y el de los obispos que estuvieron presentes y el de los que os enviaron su voto por carta. No puede invalidar esta ordenación jurídicamente bien hecha el que Basilides, después que sus crímenes quedaron patentes y que él mismo confesó su culpa, fuera a Roma y engañase a nuestro colega Esteban —que reside lejos y no tenía conocimiento de los hechos ni de la verdad—, a fin de conseguir que fuera injustamente repuesto en el episcopado del que con justicia había sido desposeído. Esto sólo significa que los crímenes de Basilides no sólo no han sido borrados, sino que se han aumentado, puesto que a sus faltas anteriores se ha añadido el crimen de engaño e impostura. No hay que culpar tanto a aquel que por descuido se dejó sorprender cuanto hay que anatematizar a éste que lo sorprendió con sus fraudes. Pero si Basilides pudo sorprender a los hombres, no puede sorprender a Dios, pues está escrito que «de Dios nadie se burla»" (Gál 6, 7) [San Cipriano, Epistemológica. 67,5]

  • “Profetizar y echar fuera demonios, y hacer grandes actos en la tierra, son sin duda, cosas sublimes y admirables, pero uno no alcanza el reino de los cielos aunque haga todas esas cosas, a no ser que camine en la observancia del derecho y la justicia. El Señor denuncia, y dice, «Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y yo les diré «Nunca los conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad». Existe la necesidad de justicia, que uno puede bien merecer de Dios el juez; debemos obedecer sus preceptos y advertencias, para que nuestros méritos puedan recibir su recompensa (Cipriano de Cartago, Sobre la unidad de la Iglesia 16  Traducido de On the Unity of the Church, 16; ANF, Vol. V, 423)

 

  • “Creemos, en efecto, que los méritos de los mártires y las obras de los justos son de gran valor con el Juez, pero que será cuando el día del juicio venga, cuando, después de la conclusión de esta vida y el mundo, su pueblo estará en pie ante el tribunal de Cristo”  (Cipriano de Cartago, Sobre los lapsos, Tratado III,17  Traducido de On the Lapsed [Treatise III], 17; ANF, Vol. V)

 

  • “Los remedios para propiciar a Dios son dados en las palabras de Dios mismo; las instrucciones divinas han enseñado lo que los pecadores deben hacer, que por obras de justicia de Dios es satisfecho….” (Cipriano de Cartago, Las buenas obras y la limosna. Tratado VIII,2 Traducido desde On Works and Alms [Treatise VIII], 5; ANF, Vol. V)

 

  • Como en el lavado del agua salvífica el fuego del infierno es extinguido, así también es sojuzgada la llama por la limosna y por las buenas obras. Porque en el bautismo se concede remisión de pecados una vez para siempre, el ejercicio constante e incesante de las buenas obras, a semejanza del bautismo, otorga de nuevo la misericordia de Dios…; los que después de la gracia del bautismo se han descarriado, pueden ser limpiados otra vez” [De opere et eleemosynis (Las buenas obras y las limosnas)]
  • Carta 12

“Finalmente anotad también los días en que ellos mueren, para que podamos celebrar sus conmemoraciones entre las memorias de los mártires: por más que Tertuliano, nuestro hermano fidelísimo y devotísimo, con aquella su solicitud y cuidado, que reparte a los hermanos sin regatear su actividad, y que ni en el cuidado de los cadáveres anda remiso allí, haya escrito y escriba y me haga saber, entre otras cosas, los días en los que nuestros dichosos hermanos parten en la cárcel a la inmortalidad con el final de una muerte gloriosa, y celebremos aquí nosotros oblaciones y sacrificios en conmemoración de ellos, las cuales cosas pronto celebraremos con vosotros, con el amparo de Dios.”  [Carta 12 n.2 (HARTEL, 503s, BAYARD, ML 4,328 b – 329 a: EPIST. 37)]

 

  • Carta 39

“…Ofrecemos por ellos sacrificios, como os acordáis, siempre que en la conmemoración anual celebramos los días de la pasión de los mártires.” [Carta 39 n.3 (HARTEL, 583, BAYARD, ML 4,323 A: epist. 34)]

 

  • Carta 15

…Estos, sin tener en cuenta ni el temor de Dios ni la honra del obispo, puesto que me habíais dirigido cartas en las cuales pedías que fueran examinados vuestros deseos y se diese la paz a algunos caídos, cuando acabada la persecución, comencemos a reunirnos  y recogernos con el clero; contra la ley del Evangelio  y también contra vuestra honorífica petición, antes de haber hecho penitencia, antes de hacer la confesión de tan grave y extremado delito, antes de que fuera impuesta la mano en señal de penitencia por el obispo y el clerose atreven allí a ofrecer por ellos y [darles] la Eucaristía, es decir, a profanar el santo cuerpo del Señorestando escrito: “el que comiere el pan o bebiere del cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y la sangre del Señor)" [Carta 15 n.1 (HASRTEL, 513s; BAYARD; ML 4,254 A – B, epist. 10)]

 

  • Carta 16

2 “..Pues si cuando se trata de pecados menores hacen penitencia los pecadores el tiempo debido, y conforme a lo ordenado en la disposición disciplinar vienen a la confesión y reciben el derecho a la comunión por la imposición de las manos del obispo y del clero, ahora en tiempo crudo, cuando dura aún la persecución, no habiendo sido todavía restituida la paz de la misma Iglesia, son recibidos a la comunión  se ofrece a su nombre, y sin haber hecho aún penitencia, ni haber hecho la confesión ni haberles sido todavía impuesta la mano por el obispo y el clero, se les da la Eucaristía, siendo así que está escrito: El que comiere del pan o bebiere el cáliz del Señor indignamente será reo del cuerpo y sangre del Señor."

3"…antes de que se haya extinguido el miedo de la persecución, antes de nuestro regreso, antes casi del mismo tránsito de los mártires, tienen comunión con los caídos, ofrecen y entregan la Eucaristía…"

4"…sepan estos que, si continúan por más tiempo en lo mismo, usaré de la amonestación de la que me manda el Señor que use, de manera que entretanto les sea prohibido ofrecer [el sacrificio eucarístico]" [Carta 16. n.2ss (HARTEL, 518ss; Bayard; ML 4,251 A – 253 B epist. 9)]

  • Carta 57 

“…En primer lugar, no puede ser apto para el martirio a quien la Iglesia no le arma para la lucha, y cede el espíritu  al que no levanta e inflama la Eucaristía recibida” [Carta 57 n.4 (HARTEL, 651ss, BAYARD, ML 3,856 A – 858 A: epist synod. ConcCarthag)]

  • Carta 58 

“…Amenaza ahora una lucha más dura y feroz, a la cual se deban preparar los soldados de Cristo con una fe incorrupta y una virtud robusta, considerando que por eso beben todos los días el cáliz de la sangre de Cristo para poder derramar ellos mismos las sangre por Cristo” [Carta 58 n.1 (HARTEL, 656s, BAYARD, ML 4,350 A: epist 56)]

  • Carta 70 

“—pues es la Eucaristía de donde son ungidos los bautizados, el óleo santificado en el altar, Pero no pudo santificar a la criatura del óleo quien ni tuvo altar ni Iglesia. De donde tampoco la unción espiritual puede hallarse entre los herejes, puesto que entre ellos es absolutamente imposible consagrar el óleo y hacer la Eucaristía”. [Carta 70 n.2 (HARTEL 768, BAYARD, ML 3,1040 A – 1041 A: epistSynodConcCarthag)]

  • Carta 58

“…Armemos también la diestra con la espada espiritual, para que rechace con fortaleza los funestos sacrificios, para que acordándose de la Eucaristía, la [diestra] que recibe el cuerpo del Señor le abrace a él mismo, ella que al poco tiempo ha de recibir del Señor el premio de las coronas celestiales" [Carta 58 n.9 (HARTEL, 665, BAYARD, ML 4,357 A)]

 

  • Sobre el Padre Nuestro

Porque Cristo es el pan de los que tocamos su cuerpo. Pedimos, pues que nos sea dado diariamente, a fin de que quienes vivimos en Cristo y recibimos su Eucaristía diariamente para alimento de salud, no seamos separados de su cuerpo por algún delito grave que nos prohíba el celeste Pan y nos separe del cuerpo de Cristo[“La oración del Señor” (De dominica oratione)]

“Pero en relación con el caso de los niños, en el cual dices que no deben ser bautizados en el segundo o tercer día después de su nacimiento, y que la antigua ley de la circuncisión debe considerarse, por lo cual piensas que alguien que acaba de nacer debe no ser bautizado y santificado dentro de los ocho días, todos nosotros pensamos de manera muy diferente en nuestro Concilio. Porque en este curso que pensabas tomar, nadie está de acuerdo, sino que todos juzgamos que la misericordia y gracia de Dios no debe ser negada a ningún nacido de hombre. Porque como dice el Señor en su Evangelio: «El Hijo del hombre no ha venido a destruir la vida de los hombres, sino a salvarlas», en la medida que podamos, debemos procurar que, sí es posible, ningún alma se pierda…

Por otra parte, la fe en la Escritura divina nos declara que todos, ya sean niños o mayores, tenemos la misma igualdad en los divinos dones…

Razón por la cual creemos que nadie debe ser impedido de obtener la gracia de la ley, por la ley en la que fue ordenado, y que la circuncisión espiritual no debe ser obstaculizada por la circuncisión carnal, sino que absolutamente todos los hombres tiene que ser admitidos a la gracia de Cristo, ya que también Pedro en los Hechos de los Apóstoles, habla y dice: 

«El Señor me ha dicho que yo no debería llamar a ningún hombre común o inmundo.» 

Pero si nada podría obstaculizar la obtención de la gracia a los hombres, y el más atroz de los pecados y no puede poner obstáculos a los que son mayores. Pero si hasta a los más grandes pecadores, y los que habían pecado en contra de Dios, cuando creen, se les concede la remisión de los pecados y nadie se ve impedido del bautismo y de la gracia, ¿cuánto más deberíamos obstaculizar un bebé?, ¿que, siendo recién nacido, no ha pecado, salvo en que, habiendo nacido de la carne de Adán, ha contraído el contagio de la muerte antigua en su nacimiento? …

Y por lo tanto, querido hermano, esta era nuestra opinión en el Concilio, que por nosotros, nadie debe impedirse el bautismo y la gracia de Dios, que es misericordioso y amable y cariñoso para con todos. Que, puesto que es lo observado y mantenido respecto a todos, nos parece que debe respetarse aún más en el caso de los lactantes…”  

(Cipriano de Cartago, A Fido sobre el bautismo de infantes, Carta 58)



“Como me hallaba retenido y enredado entre tantos errores de mi vida anterior, de los que no creía poder desprenderme, yo mismo condescendía con mis vicios inveterados y, desesperado de enmendarme, fomentaba mis males como hechos ya naturaleza en mí. Más después que quedaron borradas con el agua de la regeneración las manchas de la vida pasada y se infundió la luz en mi espíritu transformado y purificado, después que me cambió en un hombre nuevo por un segundo nacimiento la infusión del Espíritu celestial, al instante se aclararon las dudas de modo maravilloso…” [San Cipriano, A Donato (Ad Donatum) (cf. 4: BAC 241, 109)]

BAC 206. Patrología I, Johannes Quasten

BAC 88. Textos Eucarísticos primitivos I, Jesús Solano

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