Confesión

Un Viaje en el Tiempo

En el protestantismo se enseña que no es bíblico confesarse ante un ser humano igual o peor de pecador que uno mismo. 

La doctrina protestante enseña que SOLAMENTE es bíblico arrepentirse y confesarse ante Dios porque él es fiel y justo para perdonarnos (1 Juan 1:9). 

¡¡ Claro que sí !!

¡ Acompáñame en este viaje en el tiempo y descubramos el misterio de la Confesión juntos !

  Años 1400s A.C.

En el Antiguo Testamento para que una persona recibiera el perdón de sus pecados tenía que traer un animal especifico al sacerdote. Después, el Sacerdote ofrecía en sacrificio este animal por el perdón de los pecados de la persona y esta persona quedaba perdonada. Era necesario la intercesión de un ser humano. 

  • Levítico 5:13

  Años 30-33 D.C.

En el nuevo testamento, Jesus no elimina la necesidad de involucrar a otro ser humano (sacerdote) para el perdón de los pecados de una persona, sino que perfecciona esta acción. 

Jesus le perdona los pecados a un paralítico, la gente se escandalizó diciendo que SÓLO Dios podía perdonar los pecados. Jesús para probar ante todos su autoridad para perdonar pecados, sana físicamente a este paralítico. Aquí podemos afirmar que Jesús pudo perdonar los pecados del paralítico porque en realidad Jesus era Dios. 

Sin embargo, lo impresionante es que la escritura continúa diciendo que Dios le dio ESTE PODER A LOS HOMBRES (en plural). 

Más adelante Jesús nos muestra que a los HOMBRES a los cuales Dios les dio poder para perdonar pecados, era a sus DISCÍPULOS. 

Cuando sopla sobre ellos el Espíritu Santo y les dice que: 

los pecados que los discípulos perdonen, Dios también perdonara, pero los pecados que los discípulos no perdonen, Dios tampoco perdonará.

 

  Año 33-54 D.C.

El apóstol Santiago dice que cuando alguien esté enfermo, que le llamen a los ancianos de la iglesia, y uno de los beneficios de hablarle a los ancianos de la iglesia es que SI EL ENFERMO HA COMETIDO PECADOS SE LE PERDONARAN. Sin embargo, aclara la importancia de CONFESAR EL PECADO para que puedan rezar por él y sea sanado. 

También, el Apóstol Pablo dice que aunque Dios reconcilió a todos con Él por medio de Cristo, a ellos como Apóstoles les dejo la tarea de predicar el mensaje de RECONCILIACIÓN y les dice: "déjense reconciliar con Dios". 

Es por esto que a la confesión se le conoce como el Sacramento de la RECONCILIACION. 

  Año 70 D.C.

En el documento Cristiano mas antiguo, llamado "La Didaché" escrito en los años 70 D.C. cuando muchos de los apóstoles aun estaban con vida, se describe lo que los primeros cristianos hacían para practicar su fe. 

"En las reuniones confesarás tus pecados, y no te acercarás a la oración con mala conciencia. Este es el camino de la vida." (Didaché 4:14)

"En el día del Señor reúnanse y partan el pan, y den gracias, después de haber confesado sus pecados, a fin de que su sacrificio sea puro." (Didaché 14:1)

  Año 189 D.C.

San Ireneo es uno de los primeros Cristianos que tuvo el privilegio de conocer a personas que conocieron a los Apóstoles, como San Policarpo (Discípulo del Apóstol Juan). 

San Ireneo tenía profundos conocimientos de las Sagradas Escrituras, la literatura y la filosofía. 

El escribió mucho acerca del cristianismo en esa época y defendió la Fe en Cristo en contra de muchas herejías que negaban la fe en el único Dios, Padre de todos, creador y salvador del hombre y del mundo.

En sus escritos menciona la practica de la confesión, refiriéndose a algunas mujeres que se rehusaban a participar de ella. 

“[Los discípulos gnósticos de Marcus] han engañado a muchas mujeres. . . . Sus conciencias han sido marcadas como con un hierro caliente. Algunas de estas mujeres hacen una confesión pública, pero otras se avergüenzan de hacerlo, y en silencio, retiraran de sí mismas la esperanza de la vida de Dios, y apostatan por completo o vacilan entre los dos caminos ”. (Contra de las Herejías 1:22, 189 D.C.)

  Año 1903-1968 D.C.

El Padre Pio era muy conocido por el Don que Dios le había dado para la confesión. Para con los curiosos, los hipócritas y los mentirosos, el P. Pío era severo, muy severo. No así para con los pecadores arrepentidos. 

Un día llegó a San Giovanni Rotondo la riquísima señora Luisa Vairo movida por pura curiosidad. Al llegar a la Iglesia, donde confesaba el Padre Pío, sintió una grandísima angustia por sus pecados, que estalló en llanto, sin preocuparse de los presentes. Nadie pudo consolarla. Se le avisó al Padre Pío, quien se le acercó, diciéndole:

-Tranquilícese, hija. La misericordia de Dios no tiene límites y la sangre de Jesús lava todos los pecados del mundo.

-Quiero confesarme, Padre. -Dijo la señora sorprendida de que una hora antes se había burlado de una tal propuesta.

-Primero cálmese, le contestó el Padre; vuelva mañana.

La señora pasó toda la noche trayendo a la mente todos los pecados de su vida. ¡No se confesaba desde su infancia! 

Al día siguiente, delante del Padre Pío, no pudo decir una sola palabra. Sentía un nudo en la garganta que le impedía confesarse. 

Viéndole así, el Padre Pío le presentó la lista de todos sus pecados, a los cuales ella contestaba simplemente con un 'sí'. 

Cuando pareció terminar, el Padre le preguntó: -¿No te acuerdas más? La señora se sintió profundamente turbada, y calló. El Padre Pío la miró y esperó la respuesta. Finalmente ella contestó:

-Me acuso también de esto... Y confesó el más grande de sus pecados.

-¡Bendito sea Dios! -exclamó alegremente el Padre Pío- ¡Era esto lo que yo esperaba!

Una vez convertida, la señora Vairo siguió el ejemplo de los grandes penitentes. Una mañana de invierno, ella decidió ir a la iglesia descalza. Hacía mucho frío y estaba lloviendo. El camino era lodoso y con abundante grava que cortaba los pies. Empapada de la lluvia y con los pies ensangrentados, llegó a la puerta de la iglesia y en vez de entrar se desmayó. Al despertar vió al Padre Pío que le dijo: "hija mía, también en la santa penitencia es necesario no pasarse".

Luego, tocándola suavemente en la espalda, le dijo: "Afortunadamente esta agua no moja..." Grande fue la sorpresa de todos los presentes al ver que de pronto, los vestidos de la señora quedaron secos.

Este gran testimonio se hizo muy conocido y fue escrito en “Los Milagros del P. Pío”, P. Luis Butera V.  (Producciones Humanas, A.C.), pg. 84.

  Año 2018 D.C.

Hay una frase muy usada en grupos de recuperación que dice: "Estamos tan enfermos como nuestros secretos" -A.B. Whelan

Un estudio de la Universidad de Colombia y Michael L. et al, explican el daño que puede causar guardar secretos como es él: estrés, irritabilidad, baja autoestima, miedos, ansiedad, conflictos con otros, depresión, enfermedades físicas etc. 

Por el otro lado, un estudio de U.C.L.A. explica cómo solamente con HABLAR de lo que sentimos, pensamos, estamos fallando o batallando ayuda a nuestro cerebro a reducir el daño psicológico que puede causar no hablarlo. Algunos beneficios que se han encontrado al solamente HABLAR de asuntos que nos perturban aunque no se resuelban son: reducción del estrés, ansiedad, miedos, mejora el estado de animo, ayuda a comprender mejor la situación o el problema y obtener mas control sobre las decisiones y emociones. 

Hay muchos estudios Científicos acerca del beneficio tan grande de DESAHOGARNOS con otra persona, incluso si no se llega a una solución. 

El Sacramento de la Confesión, no solo tiene beneficios espirituales sino físicos y psicológicos. Dios nuestro creador sabe lo que nuestra cuerpo, alma y espíritu necesitan para vivir en armonía y en paz.

Dios nos regalo el sacramento de la Confesión, para esos momentos cuando no sabemos con quién platicar y necesitamos desahogarnos, pero no contamos con amigos, familia o el dinero para pagar un psicólogo.

Su iglesia siempre esta disponible para escucharnos. 

 Por 2000 Años D.C.

Cómo podemos ver la Confesión no es una ritual inventado por la Iglesia Católica sino un mandato que Jesús le deja a sus Apóstoles. La Iglesia Católica por 2000 años a sido obediente a la tarea que Jesús encomendó a sus Apóstoles de perdonar Pecados en su nombre.  (Juan 20:21-23)

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